EL VALLE DEL JERTE

Qué ver

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May 10, 2021 | Qué ver | 0 Comentarios

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Escrito por Ana Bravo

EL VALLE DEL JERTE

El Valle del Jerte es uno de los destinos de naturaleza, descanso y relax más conocidos de Extremadura. El valle se encuentra en el noreste de Extremadura, a pocos kilómetros de Plasencia. Su situación y orografía hacen que cuente con un microclima propio ideal para el cultivo de la picota (la cereza con Denominación de Origen del Jerte) y para disfrutar de un entorno natural excepcional y de unos lugares bellísimos.

Invierno. Es la temporada en la que vamos a encontrar más tranquilidad, sobre todo en los lugares más frecuentados como la  zona de Los Pilones en la Garganta de los Infiernos. Los arroyos que bajan de la montaña suelen tener muy buen caudal y las gargantas se ven espectaculares con sus cascadas y saltos de agua.

Primavera. Es una de las épocas de más afluencia de visitantes, sobre todo durante las fechas en que tiene lugar la floración del cerezo y Semana Santa. Si no te gustan las aglomeraciones y quieres disfrutar con tranquilidad de la naturaleza yo recomendaría planificar la visita durante algún fin de semana que no coincida con la Semana Santa o con algún puente.

Fiesta del Cerezo en Flor del Valle del Jerte. Desde mediados de marzo hasta finales de abril, coincidiendo con las fechas orientativas de la floración del cerezo, tienen lugar diferentes actividades culturales, rutas, eventos gastronómicos… en los diferentes pueblos de la comarca. La floración dura unas 2 semanas, con un pico de unos días en los que prácticamente todos los cerezos (más de 1 millón) están cubiertos de flores. El comienzo exacto varía cada año en función del clima. Si puedes, planifica tu visita para un día entre semana durante esas fechas, ya que esos fines de semana suele haber una afluencia muy grande de visitantes.

Verano. Una época perfecta para disfrutar del microclima de la zona y darse un baño en alguna de las piscinas naturales de la comarca. Si vas a realizar actividades en la naturaleza, por ejemplo senderismo, intenta realizarlas a primera hora de la mañana para evitar las horas de más calor.

Otoño. Es también una época muy recomendable para visitar la comarca. Durante la otoñada, las hojas de los cerezos cambian de color, justo antes de desprenderse de los árboles. La combinación de verdes y ocres es preciosa, y si te gusta la fotografía tienes que intentar venir al Jerte en estas fechas, normalmente a lo largo del mes de noviembre. Hay una ruta de senderismo preciosa que recorre los Castaños Centenarios cerca de Casas del Castañar. A lo largo de los meses de otoño tienen lugar diferentes actividades culturales que forman parte de la Otoñada del Valle del Jerte.

EL TORNO

el torno

El Torno es uno de los pueblos que componen el Valle del Jerte. En la ladera norte del Valle del Jerte aparece, como un balcón prendido a la montaña pues es una localidad serrana en un jardín natural, cuyos habitantes, unos 930, conservan en sus hablas y ritos tradicionales el peso que la historia les legó desde sus orígenes medievales. Su gentilicio es «torniegos»

Asentado en los montes de Tras la Sierra, desde este municipio la vista del Valle del Jerte es sencillamente maravillosa, ya no tanto por su altitud a unos 720 m, como por la posición estratégica en la que se encuentra. No en vano, El Torno es conocido como «El mirador del Valle».

Además El Torno, está situado a 40 minutos del corazón de Monfragüe, a 40 minutos de Hervás y su barrio judio, a 20 minutos de Plasencia, ciudad medieval con historia, a media hora de la comarca de la Vera o de Ávila y 70 minutos de Cáceres.

La Arquitectura original de la zona recobra su máxima expresión en las construcciones de piedra, adobe, aleros y solanasdel entramado de callejuelas que encontramos justo por encima de la plaza principal.

La Iglesia, dedicada a la Virgen de la Piedad y levantada con aparejo de mampostería vista y sillares graníticos de refuerzo, fue construida a mediados del siglo XVI y reformada en el XVII. Destaca la imagen de la Virgen de la Piedad, tallahispanoflamenca del siglo XV.

El Torno destaca por el encanto natural de su gente, la tranquilidad rural que emanan sus rincones y los maravillosos paisajes que posee salpicados de frescas gargantas y abundantes fuentes en medio de los robledales.

En el corazón de la sierra torniega, ocupando las tierras de cultivo, se levantan las chozas de piedras centenarias, con lasmajadas de cabreros y los bardos, testimonio de la colonización de la montaña desde los tiempos medievales y más aun, desde que el término municipal torniego estaba atravesado por un camino secundario de la Vía de la Plata, el que unía Cáparra con Ávila, atravesando el puerto de San Gamello y el Alto de Romanejo, desde donde se pueden visitar las huellas que dejaron los Celtas, los Romanos y los Cristianos medievales, con tumbas antropomorfas en roquedales, castros, lagares y otros restos arquitectónicos.

A la entrada del municipio no olvide hacer una parada en «El Mirador de la Memoria», conjunto escultórico obra del artistaFrancisco Cedenilla Carra/sco. Esta obra que fue ubicada en este idílico lugar en el año 2008 se ha convertido en muy poco tiempo en una de las postales más conocidas del Valle del Jerte.

Entre El Torno y Cabezabellosa en el paraje conocido como «Romanejo» puede visitarse el «Roble del Acarreadero», declarado árbol singular. Según los expertos se trata del roble rebollo (Quercus pyrenaica) más imponente de la Península Ibérica. Sus más de 32 m de diámetro de copa y sus 6 m de tronco son solo algunas de sus sobrecogedoras dimensiones. Otros datos son sus 20 m de altura, sus más de 500 años de antiguedad o que bajo su sombra podían guarecerse más de 1000 ovejas. Este ejemplar tiene otro nombre «Roble de Romanejo», debido a unos restos de enterramientos antropomorfos tallados en las rocas de las proximidades y que la tradición local atribuye a una cultura anterior a la Romana y menos desarrollada: la Romaneja, que da nombre al paraje.

BARRADO

BARRADO

Nace como núcleo pastoril a finales del medioevo, recostado entre dos Valles: El Jerte y La Vera. Obtiene el título de Villa en el siglo XVII, única entre las poblaciones serranas del Valle del Jerte.

Su economía ganadera fue evolucionando hacia la producción agraria, con explotaciones de castaños, cerezos y demás frutales de la zona. Atractivo sin dudas por sus vistas y paisajes, colgado en medio del Valle de la Garganta del Obispo, entre robles y castaños y cerezos, se adapta a la pendiente y conserva arquitectura popular.

Entre sus construcciones y monumentos destaca su iglesia parroquial, de San Sebastián, del siglo XVI, en la parte alta del pueblo, la cual emerge notoriamente, merced al capitel piramidal en que remata su esbelta torre. El ingreso a la iglesia se realiza por tres puertas. La de más arte se sitúa en la Epístola, con arco de medio punto, moldurado y pometeado como corresponde a su fábrica del siglo XVI. Destaca la cúpula de media naranja que data del siglo XVIII, al igual que su ajustado retablo mayor, que hace gala de una ornamentación bastante abigarrada, en la que se aprecia la mano barroquizante de los entalladores locales, los hermanos de La Inzeira Velasco, prolíficos retablistas que dejaron obras por las iglesias de las comarcas vallejerteña y verata.

También cabe destacar la Ermita de Nuestra Sra. del Viso, sobre una atalaya de vistas panorámicas a la comarca de La Vera y la ermita mudéjar del Cristo del Humilladero.

CABEZUELA DEL VALLE

CABEZUELA

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Su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1998.

Se encuentra ubicada en la parte central del Valle del Jerte. Comunicada por el Puerto de Honduras con Hervás y a través de la carretera nacional 110 con Plasencia y Ávila. Bañada por el río Jerte. En este punto se encuentran gran cantidad de Piscinas Naturales: La Pesquerona, La Picaza, El Vao y El Simón con una pendiente del 2,5 % aproximadamente.

Su casco histórico rompe la estructura lineal de las demás villas, y presenta una forma urbanística triangular. Desarrolló verticalmente su urbanismo, desde un breve cerro en el que se fundó, en tiempos medievales, el primer núcleo poblacional «La Aldea». Luego fue descendiendo por las laderas hasta detenerse en los altos bordes del Jerte, límite natural del caserío. Éste resulta muy pintoresco, con calles repinadas, vías laberínticas, callejones umbríos (calleja de la Cárcel o el Portal Viejo) que evocan su diseño medieval de judería. Ésta se encontraba esparcida, según documentos, por ciertas calles apartadas del lugar, y a finales del siglo XV se les quedaba estrecho el sitio. Los Reyes Católicos les conceden la facultad de ampliar la judería de forma y modo que puedan desenvolver cómodamente en ella sus oficios. Pero, antes de transcurrido un año de la autorización, tienen que dejar sus viviendas recién adquiridas para marchar al exilio definitivo, obedeciendo el Decreto de Expulsión de 1492.

La calle principal está constituida por una vía paralela al río, dividida en tres tramos: calle del Puente, la Plaza y calle del Hondón, en cuyo extremo se levanta un artístico «Crucero». En esta calle tienen asiento los edificios de mejor porte, bastante de ellos con fachadas de sillares, en las que se exhiben escudos nobiliarios, símbolos, anagramas y leyendas pías. La antigua Casa Consistorial tiene una hornacina en su balcón donde se hospeda el busto de un insigne cabezueleño, José María Muñoz, filántropo famoso en la anterior centuria. Se corona con esbelta espadaña relojera. Llaman la atención los amplios asoportalamientos que se desarrollan en uno de los laterales de la Plaza. Al resguardo de los profundos portales se celebran animados mercadillos cada viernes.

La iglesia de San Miguel Arcángel se encuentra asentada sobre el solar de la que fuera sinagoga de los hebreos, donada por merced regia al concejo cabezueleño en 1494. Posee una sola nave dividida a su vez en cuatro tramos. Su aspecto robusto está reforzado por cinco contrafuertes al exterior que, en el interior, se corresponden con arcos fajones. Con coro a los pies y un precioso retablo barroco en la cabecera completamente dorado, que posee una gran calidad artística, y se debe al entallador castellano Juan de Arenas, realizado entre los años 1681-1683. Los dos accesos son bastantes sobrios, sin apenas decoración. La torre de campanas adosada a la construcción es más antigua que el resto de la obra.

Otras construcciones religiosas son las ermitas, todas pertenecientes al período barroco (siglo XVIII). La más importante, tanto por su riqueza artística como por la devoción de las gentes de Cabezuela, es la de su patrona: La Virgen de Peñas Albas. Destaca en esta ermita el retablo, las pinturas de la bóveda y la propia imagen de la Virgen. La arquitectura exterior es bastante sobria.

Dentro de las fiestas populares es interesante destacar «La Quema del Judas». Monigote relleno de paja, pólvora y petardos, que es paseado por todo el pueblo. Se le prende fuego en la noche del Sábado de Gloria a las doce de la noche en las orillas del Jerte.

En su término municipal se encuentran los restos del despoblado de Vadillo. 

En Cabezuela del Valle se puede visitar el Museo de la Cereza, el Museo Escolar y el Centro de Interpretación sobre el Agua.

CABRERO

CABRERO

Nació a finales del Medievo como núcleo de pastores que aprovecharon las excelentes condiciones del lugar para la ganadería, extendiéndose en la ladera occidental de la sierra de Piornal. Estuvo supeditado a Piornal durante siglos en calidad de simple barrio o anejo. Mucho ha sufrido su vecindario por carecer de término propio, que no ha conseguido hasta la etapa contemporánea.

La aldea serrana constituye un laberinto urbano de callejones entrecruzados y en pendiente. Su arquitectura, participa de ambas modalidades vallejerteñas, la montañesa en la que predominan los mampuestos, y la arquitectura entramada con sobresalientes solanas. El desarrollo urbanístico de los últimos decenios se extiende en todas direcciones alrededor del casco viejo, si bien es en la carretera donde se concentra.

Su monumento más característico es la parroquia de San Miguel, obra del siglo XVIII, rematada en el año 1758, edificado sobre los restos de un templo anterior del siglo XVI. De su exterior es interesante mencionar la espadaña, situada sobre el muro de los pies, y las dos portadas con dintel en el lado del Evangelio, con arco semicircular en la de los pies. De su contenido sobresale, entre otras tallas policromadas, la de su titular, obra del siglo XVIII.

CASAS DEL CASTAÑAR

CASAS DEL CASTANAR

Recostada sobre la falda de la Sierra de San Bernabé, Casas del Castañar despliega su término por la vertiente meridional del Valle. Debe su origen a los secaderos y viviendas que los vecinos de Asperilla iban levantando en el extenso bosque de castaños que asilvestraba esa ladera de montaña. En su término municipal se encuentran los restos del Castro Celta de Villavieja y el despoblado medieval de Asperilla.

Quien hoy viaje por la carretera que lo cruza creerá que se trata de un pueblo sumamente modernizado, a juzgar por los edificios levantados en sus laterales. Sin embargo, tomando cualquiera de las vías descendentes, se penetra en un caserío antiguo, llamativo y pintoresco, de elevadísimas casas entramadas, con solanas en el último nivel para mejor recibir el sol que secaba los pimientos, los higos, los melocotones, etc. Sorprenden las fachadas enjalbegadas, con encalados reverberantes que llegan hasta las vigas de la planta primera. Al igual que en otras poblaciones serranas, su urbanismo adolece de falta de planificación, con vías sinuosas y estrechas, ensombrecidas por los altos edificios. Su arquitectura popular justifica sobradamente un moroso paseo, observando a detalle las viviendas y la vida que anima las calles.

A destacar en el aspecto monumental es la iglesia de San Juan Bautista. Obra del siglo XVI. Torre prismática en el exterior adosada al lado sur de la cabecera, con dos cuerpos y remate de tejadillo a cuatro vertientes. La puerta de acceso se encuentra también en el lado de la epístola, con sencillo arco de piedra de medio punto bajo tejaroz moderno.

En el año 2007 se ha inagurado el Museo de Marceliano Sayán, en el cual se da cobijo a los fondos bibliográficos y arqueológicos recopilados a lo largo de toda su vida por el citado médico e historiador. Se trata de unas 3.000 piezas, entre libros, en su mayoría tratados de medicina e historia, cuadros y objetos arqueológicos. Para visitarlo contactar con el Ayuntamiento.

JERTE

JERTE

Situado en el curso del río se encuentra Jerte, rodeado de las escarpadas sierras de Tormantos y Candelario cuyas laderas están cubiertas de prados y cerezos.
En el municipio encontramos bellas casas blasonadas y algunos edificios religiosos de interés como la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XVIII junto a la cual hay una torre de aires defensivos o la ermita del Cristo del Amparo, patrón de la localidad, al que se festeja el 16 de julio.
En la localidad también se pueden visitar el Centro de Reproducción de Salmónidos y el de Interpretación sobre la fauna y flora de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, por donde pasa la calzada romana y para los que gusten bañarse en las aguas naturales del Jerte la piscina el Nogalón o la Tenería son ideales para refrescarse.
 

La Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos pertenece a la «Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura». Fue declarada Reserva mediante el Decreto 132/1994 del 14 de noviembre, publicado en el DOE del 22 de noviembre de 1994.

La Reserva Natural abaraca unas 7.226 has. Está enclavada en la comarca del Valle del Jerte, al norte de la provincia de Cáceres. Situada en la vertiente sur de la Sierra de Gredos, macizo montañoso perteneciente al Sistema Central, limita al norte con el Río Jerte, al este con la Sierra de Gredos (Ávila), al sur con la comarca de La Vera (Cáceres) y al oeste con el arroyo de Putopadre. Está comprendida entre los términos municipales de Tornavacas, Jerte y Cabezuela del Valle.

Las rocas principales que encontramos son granitos y gneis. Las máximas altitudes se alcanzan en la Cuerda de los Infiernillos (2.281 m.) y el Cerro del Estecillo (2.290 m.) que rodean a la Garganta de la Serrá, antiguo valle glaciar que quedó modelado por el paso de los hielos cuaternarios.

Hay que destacar en la Reserva Natural una amplia red hidrográfica con abundantes saltos y cascadas, una de las principales peculiaridades de este espacio natural. Mención especial merecen las marmitas gigantes, que son grandes pozas excavadas en la roca por la erosión fluvial, destacando las que existen en el paraje conocido como Los Pilones.

El clima ofrece notables contrastes en función de la altitud. En general los inviernos son moderadamente fríos y los veranos poco calurosos. Lasprecipitaciones de la zona oscilan entre 1.500 y 2.000 mm. Anuales, siendo frecuente en invierno la nieve en las cumbres serranas.

En la Garganta de los Infiernos, debido a la variación altitudinal que oscila entre los 600 y 2.000 metros, encontramos una diversa vegetación

NAVACONCEJO

NAVACONCEJO

Esta villa ribereña del Jerte está enclavada en medio de la cuenca. Empezó siendo un concejo medieval: Nava del Concejo. Fue durante el siglo XV acoge a los habitantes del poblado «Peñahorcada», destruido por una crecida del río Jerte.

Su urbanismo original responde a la estructura de pueblo-calle, si bien en la actualidad la carretera actúa como la arteria más importante. La antigua calle Real, larga y paralela al río, se abre al norte con un bello crucero, y a lo largo de su recorrido nos encontramos con llamativos edificios entramados con solanas muy voladas y pletóricas de flores.

«La Fábrica de Sayales» es una construcción fechada en 1625 de gran interés, con arcadas clásicas en la trasera, y en la fachada principal, exhibe inscripciones en las tozas de los vanos. En la actualidad no queda nada de lo que fue la fábrica de sayales, el edificio se utiliza como Casa de Cultura.

Nuestra Señora de la Asunción es la Iglesia Parroquial de Navaconcejo. Datada en su parte más antigua, cabecera y sacristía, en la segunda mitad del siglo XVI, como testimonia el escudo del obispo Ponce de León en la sacristía. Esbelta y admirable se manifiesta la torre, alzada con sillares, que consta de tres cuerpos separados por abultadas molduras. El retablo mayor presenta las características barroquizantes de mediados del siglo XVIII.

Se conservan dos ermitas barrocas. La del Cristo del Valle, realizada con mampuestos y refuerzos de cantería y la Iglesia de San Jorge que alberga un retablo del XVII con tallas.

«La Casería» es una finca que alberga el convento franciscano de Santa Cruz de Tabladilla, actualmente transformado en casa rural.

Cuenta con varios charcos en el Río Jerte a su paso por la localidad.

En este pueblo nos encontramos con una de las rutas a pie más transitadas del Valle denominada la ruta de las Nogaleas, en la que encontramos varias cascadas de agua a nuestro paso.

Navaconcejo cuenta con un área de autocaravanas con capacidad para 5 vehículos. Tiene conexión a las redes de abastecimiento y saneamiento de la comarca. Ubicada al lado del río Jerte a su paso por este municipio. 

 

PIORNAL

PIORNAL

Situado a caballo entre el Valle del Jerte y la Vera. Es el pueblo más alto de la región. Debe su nombre a la abundancia de piornos.

La localidad, de irregular urbanismo, es muestrario de la arquitectura serrana más depurada y representativa de la comarca del Jerte. El exterior de las viviendas es austero, acorde con las adversas condiciones del clima, con empleo de sillares de granito como refuerzos esquineros o recercos de vanos. Contrastando con la arquitectura popular destaca el Palacio del Obispo Pedro González de Acevedo, construcción de carácter señorial. En la fachada conserva pórtico de acceso, así como escudo episcopal.

En el aspecto religioso destaca la Iglesia de San Juan Bautista, edificio del siglo XV derribado en los años 60 para ser sustituido por otro más moderno. Del primitivo templo gótico sólo queda la torre campanario. Se eleva en dos cuerpos, y puede encuadrarse en el siglo XIV. Interesante es destacar la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, obra de mampostería y refuerzos de cantería, que data del siglo XVIII.

Las plazas tienen en medio fuentes de piedra, con pilones cuadrilongos o pentagonales. Una fuente peculiar, si bien hoy alterada por pretenciosas mistificaciones, es la situada a la entrada sur, en la que se representan varios lobos, animales tan estrechamente vinculados al altiplano ganadero.

En alguna de sus calles se puede ver correr el agua por medio del enrollado. Destacan las magníficas vistas al Valle del Jerte y a la Vera y en su sierra, cuenta la leyenda, que se encuentra la cueva de la Serrana de la Vera.

TORNAVACAS

TORNAVACAS

 

Participa en la Reconquista durante la «Batalla de la Vega del Escobar» siglo X, donde adquiere su nombre y el escudo de armas. Tornavacas se refiere a «tornan las vacas», expresión de Ramiro II. Muchos de estros animales, con teas encendidas en los cuernos, fueron lanzados de noche contra el ejército moro, provocando una gran confusión y siendo causa de su derrota.

Encajonada entre sierras, en la cabecera del Valle del Jerte, Tornavacas ha estado históricamente muy marcada por su condición fronteriza con Castilla, tierra con la que ha mantenido frecuentes lazos comerciales que perduran en los tiempos presente. Es el obligado paso para la ganadería trashumante de la limítrofe provincia de Ávila.

La localidad se ubica entre los impresionantes macizos de Gredos y la Sierra de Béjar. El término municipal acusa grandes accidentes en el terreno debido a las abruptas pendientes que se elevan a ambos lados del río Jerte, que alcanzan los 2400 m. de altitud en los montes del Calvitero.

Su larga calle principal se divide en tres tramos; «Real de Arriba», «Real de Enmedio» y «Real de Abajo», unidos por dos puentes; el Puente Cimero (medieval) y la Puentecilla, con un templete dieciochesco. En la arquitectura popular predominan vivienda entramadas, si bien menudean edificios levantados enteramente con piedras. Son casas altas y profundas, con balcones de escaso vuelo y solanas. El gusto por las flores ornamentales se evidencia en la abundancia de tiestos que copan los barrotes de galerías y antepechos.

La iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción es de estilo Barroco. Alberga retablos de los siglos XVII y XVII. Destaca el mayor, de finales del XVII. Lienzos y tallas barrocas, especialmente la magnífica imagen anónima del Santísimo Cristo del Perdón, de gran devoción en el Valle, entronizada en 1645.

Tornavacas conserva un número importante de ermitas, consagradas al Santo Cristo del Humilladero, Santa María Magdalena, los Mártires, Santa Bárbara y San Martín.

Su mirador:

Un ambiente espectacular entre tanta inmensidad, en plena divisoria entre las aguas del Duero y el Tajo, entre la Sierra de Gredos y la de Béjar y Candelario, y sobre la espectacular Falla de Plasencia, accidente tectónico de gran envergadura visible Río Jerte abajo y más difuso Río Aravalle arriba.

En la actualidad es parada indispensable para turistas y viajeros/as, cada día más senderistas y ciclistas, y menos las cabezas de ganado, anhelo de otros tiempos.

VALDASTILLAS

VALDASTILLAS

 

Se erige en un magnífico mirador sobre el tramo medio de la cuenca del río Jerte. Adentrándonos en el pueblo podemos apreciar algunos ejemplos de arquitectura entramada de gran belleza, con edificios que dejan al descubierto el tono rojizo del adobe y el ocre de la madera. Sorprenden algunas balconadas corridas entre seis o más casas contiguas. La iglesia, dedicada a Santa María de Gracia, data del Siglo XVI, y posee dos retablos de cerámica talaverana.

Sus orígenes están estrechamente ligados a Ojalvo, una de las aldeas medievales, ya desaparecida, de esta comarca.

El pueblo es pequeño y el entorno de su término municipal, caracterizado por las fuertes pendientes, se encuentra repleto de grandes bancales poblados de cerezos.

A tres kilómetros de este pueblo dirección Piornal, se puede disfrutar de una de las cascadas más impresionantes del Valle del Jerte, llamada la Cascada del Caozo. Su altura es de unos 30 m y es de fácil acceso. Y a 1 km siguiendo la carretera que lo une con Cabrero, nos encontramos con la Cascada de Marta, con fácil acceso y zona de merendero.

A 1 km del pueblo cuentan con una piscina natural en la Garganta Bonal.

REBOLLAR

REBOLLAR

 

Su nombre procede de «Rebollo», «Monte de roble pequeño».

Localidad situada en una empinada ladera de la margen derecha del Valle del Jerte. El cerezo, como en otros municipios, es el principal exponente económico.

Es el suyo un urbanismo característico de serranía, de callejones estrechísimos, tortuosos y repinados. Pese a esa caótica estructura urbana, Rebollar equivale a un pequeño museo vivo de arquitectura popular. Aleros y balcones casi se tocan y algunas de sus viviendas, las dos Casas del Canchal se alzan sobre impresionantes moles de granito, dando la impresión de casas colgantes. Las casas tienen prodigiosos huertos traseros donde crecen limoneros, naranjos, granados, parrales, lauros e higueras.

La Iglesia parroquial de Santa Catalina, humilde construcción del siglo XVII, ha sido recientemente reformada. Consta de una nave interior de dos tramos y cabecera, todo dividido por arcos de medio punto y cubierto a base de techumbre de madera a dos aguas. El templo alberga una píxide de plata de estilo gótico-renacentista, donada por el obispo Gutierre de Vargas y Carvajal, según consta en el escudo de la peana.

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